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MOSELA Resbalan las pizarras en la bajada al rio, no encuentro las cadenas a las que me entrgué. ¿Volveré a repetir tamaño desvarío? Tal vez vientos infaustos aceleren mis pies. Me pesan los recuerdos de la edad del pecado, desfallezco en la curva del lagar del destino. ¿Podré arribar un día de viento huracanado? Prefiero no pensar en los vientos altivos. Somos ténues pavesas de la lumbre del mundo. Revolotea en el aire el buitre tras su presa, se enseñorea del monte con un mirar profundo. Pobre paloma herida, cuán penosa es la espera. Llegando a la pesquera donde tanto gocé en la edad del deseo, del amor y el placer, se me nubla la mente y me fallan los pies, al recuerdo de un tiempo que nunca ha de volver. 25 de febrero de 2026
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Hollé todas las sendas que me ofreció el destino, no me detuve apenas a soñar, a horcajadas de los negros augurios que encontré en el camino. Seguí día tras día hoyando la esperanza. Las nubes que a destiempo nublaron mi mirada, fueron parte del tomo donde guardé mis ansias, los amores pasados y aquel agua tan clara que lavaba mis dudas insuflando esperanza. Hoy, las hojas de otoño colorean la senda por donde en otro tiempo gozaba en la alborada del canto jubiloso, siguiendo la calleja. Solo quedan las notas en el aire grabadas. Cuando el sol ya se esconde tras de la sierra amada y, abajo, en el arroyo, las aguas cantarinas resbalan por las peñas cantando una sonata, es hora de volver a la luz encendida. 10 de octubre de 2025
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Sonrisas de otros tiempos guardadas en el alma, la pureza del aire, sortilegio inseguro, solsticio de verano. ¿ A quién el viento aclama? Vagando por la orilla voy huyendo del mundo. No logro atravesar la parcela del tiempo, me enredo entre las ramas a la altura del verso, divago cuando puedo sentado frente al fuego y espero la alborada que me brinde el consuelo. Huyendo del recuerdo de la eterna saudade, lamento mis prejuicios al nacer cada día sujeto en el alambre, mientras el sol renace llenando de belleza la plaza en que vivía. Allí dejé mis ansias, la esperanza y el beso, desde allí me embarqué en un bello velero surcando el proceloso levitar de los versos. Desde entonces transito en pos del sueño eterno. 29 de noviembre de 2025
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Sonidos que acompañan el letargo del alma, enhebran las secuencias que componen la vida, una vida que ocupe las últimas estancias, tardes, benditas tardes en la baranda amiga. Ocre de atardecer, reflejos del ocaso, hojas color del oro, benditas alamedas, ojalá el sol temprano acelere su paso y encienda la mañana que el penitente espera. Mientras, la luna sale borrando la penumbra, luna creciente joven, tierna como la noche, ilumina mis sueños, que tu halo me cubra y aumente los deseos que en mi pecho se esconden. Al despertar el día, unido en el abrazo, a mi lado reposa la que cuida mis sueños. Seguro de estar vivo, me enredo entre sus brazos, esperando alborada, resucitando el verso. 26 de octubre de 2025
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Se hizo posible el verso al filo de la tarde, brusca tormenta oscura, desesperanza neutra. ¿Quién sería capaz de aceptar los alardes de rayos luminosos subiendo hacia la escuela? ¡Cuántas veces de niño, alcanzando la peña, los rayos y los truenos despertaron deseos! Juegos sobre el alambre alcanzando la puerta donde se oculta el gozo de los primeros besos. Alquimia que protege del infeliz anhelo, repiqueteo del agua que acompaña la espera. Posibles equilibrios al mirar hacia el cielo y descubrir la lluvia que golpea sin tregua. La historia de una vida se repite certera, los mismos elementos, ilusiones y anhelos. Llueva ya o salga el sol antes de abrir la puerta, todo conduce al borde de los sueños postreros. 12 de julio de 2025
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Recuerdos oblicuos del sol entre nubes, ten misericordia, acerca el recuerdo del gozo sereno que alguna vez tuve y huyó en un suspiro en alas del viento. La luz de los ojos que fueron mi guía, señal y presencia en mi andar sin rumbo se apagó en la esquina de una noche fría dejándome inmerso en un mar oscuro. Fue un día en la calle de los sueños rotos donde hallé la estrella que fue mi consuelo a través del tiempo y en pasos angostos. Me indicó el camino que lleva a los cielos. Un camino largo siempre de la mano, con tiempo sereno y alguna borrasca, soportando el sol y el viento solano, gozando el amor que todo lo abarca. 26 de febrero de 2024 De mi último libro "CENIZAS DE OTROS FUEGOS"