Sonidos que acompañan el letargo del alma,

enhebran las secuencias que componen la vida,

una vida que ocupe las últimas estancias,

tardes, benditas tardes en la baranda amiga.


Ocre de atardecer, reflejos del ocaso,

hojas color del oro, benditas alamedas,

ojalá el sol temprano acelere su paso

y encienda la mañana que el penitente espera.


Mientras, la luna sale borrando la penumbra,

luna creciente joven, tierna como la noche,

ilumina mis sueños, que tu halo me cubra

y aumente los deseos que en mi pecho se esconden.


Al despertar el día, unido en el abrazo,

a mi lado reposa la que cuida mis sueños.

Seguro de estar vivo, me enredo entre sus brazos,

esperando alborada, resucitando el verso.


26 de octubre de 2025

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