Sonrisas de otros tiempos guardadas en el alma,

la pureza del aire, sortilegio inseguro,

solsticio de verano. ¿ A quién el viento aclama?

Vagando por la orilla voy huyendo del mundo.


No logro atravesar

la parcela del tiempo,

me enredo entre las ramas

a la altura del verso,

divago cuando puedo

sentado frente al fuego

y espero la alborada

que me brinde el consuelo.


Huyendo del recuerdo de la eterna saudade,

lamento mis prejuicios al nacer cada día

sujeto en el alambre, mientras el sol renace

llenando de belleza la plaza en que vivía.


Allí dejé mis ansias,

la esperanza y el beso,

desde allí me embarqué

en un bello velero

surcando el proceloso

levitar de los versos.

Desde entonces transito

en pos del sueño eterno.

29 de noviembre de 2025

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